Desde la primera vez que entré de la mano de mi ahora esposo a Salón Diamante Ecatepec, supe que ahí quería vivir mi boda. No era solo un salón bonito, era el lugar perfecto para nuestra historia de amor.
El día de la boda todo se veía espectacular: la iluminación, las mesas, la decoración… cada detalle estaba justo como lo deseaba.
La fiesta fue increíble: nuestra primera canción como esposos, la pista llena, el brindis, las fotos… nosotros nos dedicamos a disfrutar, porque el equipo del salón se encargó absolutamente de todo.
Hoy, recuerdo mi boda en Salón Diamante con una sonrisa enorme.




